El desarrollo de la Guerra Civil

El desarrollo de la guerra civil

La descomposición política tras el golpe y la represión

El golpe y el estallido de la guerra provocaron la destrucción de las estructuras estatales de la II República.

En el bando nacional el poder quedó en manos de un grupo de generales, que, siguiendo las propuestas de Mola, establecieron un estado autoritario y militarizado.

En el bando republicano el gobierno de la República perdió el control de la situación y el poder real quedó en manos de comités obreros organizados por partidos y sindicatos que no estaban sometidos a ningún tipo de poder centralizado.

En los primeros momentos de la guerra hubo una enorme represión en ambos bandos. Las ejecuciones y los asesinatos se extendieron como una pesadilla por todo el país.

La represión en la zona nacional se dirigió esencialmente contra los militantes obreros y campesinos, aunque algunos intelectuales, como Federico García Lorca, fueron también víctimas del horror. La represión estuvo bastante organizada y controlada por las autoridades militares. Este hecho no impidió que pistoleros falangistas descontrolados protagonizaran excesos de todo tipo.

En la zona republicana los grupos que sufrieron la violencia fueron esencialmente lossacerdotes y las clases adineradas. Jose Antonio Primo de Rivera, prisionero en Alicante al estallar la guerra, fue juzgado y ejecutado. Tras el caos inicial en el que se produjeron graves excesos, el gobierno fue controlando poco a poco la situación y la represión se atenuó.

18 de Julio de 1936

A mediados de julio de 1936 tomó cuerpo una doble conspiración, civil y militar, contra el gobierno republicano del Frente Popular. La primera respondía al deseo de reponer en el trono a Alfonso XIII o bien al eterno candidato carlista, Alfonso Carlos de Borbón ; la segunda, perseguía el propósito de restaurar un orden social que se estimaba deteriorado. Muy pronto el elemento militar, con Mola como director, se situó al frente de la conspiración. En ella estaban también generales como Sanjurjo, que moriría más tarde, Franco, Yagüe, Fanjul, Orgaz o Varela. Después se sumaron otros como Queipo de Llano, López Ochoa o Cabanellas. El día 14 de julio Mola había impartido la última orden para el golpe, que debería iniciarse tres días después. Para el éxito del mismo fue fundamental el papel jugado por un avión, el Dragon Rapide, alquilado por elementos monárquicos. El aparato, un De Havilland DH 89, salió el día 11 de julio de Croydon, Inglaterra, y tras varias escalas, llegó a Tenerife en secreto tres días más tarde. Según lo planeado por Mola, la misión del Dragon Rapide era trasladar en secreto a Franco, Capitán General de Canarias, al protectorado español de Marruecos, donde se pondría al frente del ejército una vez comenzado el golpe. Éste se inició el 17 de julio, cuando las tropas africanas de Marruecos se sublevaron. Extendida por la península, la rebelión triunfa en ciudades como Sevilla, Cádiz, Córdoba, Cáceres, Pamplona, Burgos, Valladolid o Zaragoza. Fracasa, sin embargo, en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. En la madrugada del 18, el general Franco se pronunciaba contra el Gobierno de la República en Canarias y a lo largo de ese día se fueron sumando otras guarniciones comprometidas. A las 14,33 horas del 18 de julio Franco partió en el Dragon Rapide con destino a Marruecos. Tras hacer escala en Agadir y Casablanca, el 19 de julio llega a Tetuán. Puesto al frente del Ejército de África, el 5 de agosto de 1936 pasa a la Península con un fuerte contingente militar. La República de abril, y con ella la España posible que alentaban los reformadores republicanos, había desaparecido en los cálidos días del verano de 1936

El Avance Nacionalista durante los primeros meses

El avance nacionalista durante los primeros meses de la guerra

Un elemento clave para comprender la victoria final de los nacionales fue el“puente aéreo” organizado con aviones alemanes e italianos que permitió el rápido traslado del Ejército de África a la península.

Los legionarios y regulares, fuerzas profesionales que superaban con facilidad a las desorganizadas milicias obreras y campesinas, iniciaron un rápido avance hacia Madrid. En el camino, el general Yagüe que mandaba las columnas decidió desviarse hacia Badajoz. La ciudad cayó  y se inició una brutal represión que escandalizó al mundo y produjo un gran número de víctimas.

Las tropas continuaron su avance hacia Madrid y antes de alcanzar Madrid, Franco decidió desviar de nuevo las tropas para liberar a la guarnición asediada en el Alcázar de Toledo. La “liberación del Alcázar” fue un gran triunfo propagandístico para Franco.

Mientras, Mola tomó Irún y San Sebastián aislando al País Vasco de la frontera con Francia.